jueves, 10 de septiembre de 2009

La Gatita Mandona

Había una vez una gatita que mangoneaba a todos los gatitos para realizar sus labores, a la gatita le gustaba mucho la cocina pero no sabía cocinar.
Un día quiso realizar un banquete para los gatitos del barrio, había invitado a Don Gato y su pandilla, al Gato Félix, y a varios gatos de renombre.
Aquel festín tenía atún, jamón y ratones de varios sectores del mundo.
Cuando llegaron los gatitos; la gatita se presentó, hizo la bienvenida, y se fue a la cocina a ver, a mandar y fiscalizar lo que tenían que hacer.
En ese momento, los gatitos cocineros se aburrieron de los gritos y malos tratos de la gatita y decidieron no seguir trabajando para la “bruja gatita” y se fueron todos los gatitos explotadores.
En ese momento, la gatita desesperada no sabía que hacer, entonces decidió cocinar ella misma, cuando comenzó a servir los platos, los gatitos comenzaron a quejarse de que los ratones estaban pasados a sal, y que el atún estaba con mucho aceite.
Con esto, la gatita triste veía como su gran banquete se iba arruinando y se dio cuenta que tienen que dejar de ser una explotadora y aprender a hacerlo ella misma.

Despues del amor

Soy una puta triste desde que nuestros sentimientos de amor cambiaron
desde que la rutina nos consumio.
Las drogas son distintas en mi cuerpo producen otro efecto
mi vagina fluye de forma diferente sus jugos, desde que no entra tu pene
mis ojos tienen una manera diferente de mirar
mis pies quieren frotarse con tus belludos pies (peludas patas)
no quiero ser un animal con otro
me gusta llegar contigo a la irracionalidad, a nuestro salvajismo
mis senos aclaman tus manos y mi cuerpo exige tu boca

Mis manos piden levantarse empuñadas contigo exigiendo nuestra libertad
y combatir ante ese mindo mejor que deseamos un dia poner en nuestros sueños llevandolos a la loca y pitiada realidad

Mi mente desea realizar nuestro onirico mundo.